desollad a J. M. Coetzee

White Snow and Red Rose, ilustración de Jeanne Harbour

Iba a decir que después de  leer a Coetzee, con su fingida 3ª persona donde cualquier cosa que le suceda al personaje hiere más por el patético e infructuoso intento de alejarnos de él, después de quemar, arder, abrasarme las pupilas por las líneas de Desgracia, Infancia y Juventud… iba a decir que su estilo es desolador.

Pero no. Me faltó una letra. Es desollador.

Por qué este señor no nos dice cómo se llama? A qué viene esa preservación de un nombre propio cualquiera? Acaso es tan importante? Acaso revela algo de su pasado, de sus deseos, de alguna bastardía? O es sólo por ingresar en esa estirpe filoamericana de las siglas literarias?

H.D, D.H. Lawrence, T.S. Eliott, E.M. Foster, E. M. Cioran, J.D. Salinger, e. e. cummings, P.D. James…?

P.J. Harvey?

Coetzee es aparentemente simple. Aparentemente normal. Aparentemente escritor.

Pero su verdadera profesión es, por mucho que le pese a su vegetarianismo, la de carnicero. Se le da bien sopesar tu corazón con el de sus personajes. Sabe escanciar tu bilis. Atragantar tus intestinos con una piedra que se saca del zapato. Y, por encima de todo, su cometido principal es desollarte, desollarte al mismo tiempo que una especie de destino, fatum, némesis, aburrimiento, olvido… desuella a sus personajes.

Nunca, nunca elijan para su samsara ser personaje de este tipo vanidoso, cruel, anodino. Es un extraordinario escritor. Un viviseccionador.

[Ella escribía esto en su mundo y escuchaba, como tantas otras veces, a Radiohead. Weird Fishes Arpeggi]

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