je perds la raison

Un pincho de coolness, tabernero!

Air por lo visto son insustanciales, intrascendentes como el aire mismo. A mí me resultan útiles desde másomenos el 2003 para violar la ley de gravedad de vez en cuando. Los adoro, claro, qué pregunta.

Αναξιμένης de Mileto, razón tenías.

Temas dilectos: Venus, Sexy boy, Alone in Kioto, Playground Love, Biological, Cherry blossom girl… Muchos de ellos ponen sobremanera a las almas cándidas de principios del siglo XXI, entre las que me incluyo. Oh, no os ríais si es que vivís en el siglo XXIII; acaso también a nosotros nos resultaría ridículo vuestro cachondismo.

Del tema que nos ocupa, Mer du Japon : una vez se hayan repuesto del beso lésbico rechupeteado por el dragón chino, escuchen si quieren esos arpegios de piano que a mí me recuerdan al Aquarium del Carnaval des Animaux de Saint-Saëns a partir del minuto 1:36 -una imitación de arpas,  el recurso eterno del mundo submarino o ultracósmico en la música clásica-. Quiero pensar que es eso, un homenaje a Saint-Saëns, tratándose de gabachos bajo el agua todos.

Disfruto de los pianos inesperados en la música no catalogada cómo clásica [mi ejemplo fetiche de siempre: Angelene, PJ Harvey]. Hace bastante tiempo había perdido el tiempo confeccionando una recopilación de temas actuales llamada precisamente así, Pianos inesperados [o Pianos inopinados, ya no recuerdo bien]. Había incluido  The piano has been drinking y cosas así. Se la había ofrecido a un pianista del que andaba medio enamoriscada el cual, por supuesto y como debía ser, me la puso de sombrero y nunca más nunca supe de él.  Pero a ustedes, qué diablos les importa una anécdota idiota en una vida aparentemente idiota?

Bailemos, mishimas!

Nota bonus: para ampliaciones sobre el tema japonesas, perder la razón y mar de Japón en general, sinrazón aquí.

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