Alfred N. inventa la dinamita

 

aromas a tinta,sudor y premio

 

Odio decir esto, pero no lo odiaré tanto cuando, pese a todo, lo digo: la concesión del N. a M. V. LL. supone un golpe de efecto contra el chavismo.

No deja de sonar a tópico intentar desprestigiar los N. relacionándolos con una marea política de tal o cual signo. Los N. premian extraordinarios escritores, gusten o no. Es evidente que Vargas Llosa merecía el N. tanto como probablemente García Márquez merecía el ojo morado. Vargas Llosa es la encarnación de la literatura de raza, la literatura de la meticulosidad y la creación de personajes, una voz narrativa con peso específico, omnisciencia y clímax de espejos de Dama de Shanghai. El esplendor no sé si final de una manera de entender la labor del intelectual como hombre de la res pública. Su estilo al narrar semeja imperecedero, honesto, ligado por completo a un Zeitgeist. Un nicho predeterminado en la historia tal y como la entendemos.

Quién sabe lo que durará. Cómo envejecerá. Quién y cuántos lo leerán. Eso ya es otro cantar.

El karaoke de la posteridad.

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