la no-métrica antártica

Aquí, pensando un rato en los textos y en lo que quiero obtener de ellos. En el botín que quiero que se obtenga de ellos. Me veo por ahí caminando mal, llamando a gritos esguinces, luxaciones sintácticas. El dolor de leer eso. El placer de pensarlo.

Hace 6 años escribí una cosa, un poema que formó parte de la antología de poetas gallegos Das sonorosas cordas editada en Madrid en 2005, y posteriormente de Zoommm. Textos biónicos, editado en 2007 en red y en 2009 en libro [Eds. Xerais]. Se titula Lista de datos observables: humanos y está un poco más abajo de todo esto. Es un poema en frío sobre el deseo, algo así como esos huevos que se fríen en nitrógeno líquido, una sustancia cuya bajísima temperatura puede producir quemaduras. Por entonces intentaba llegar al deseo humano sin calcinarme en clichés abrasadores y tropicales, sino a través de una ruta por la Antártida. Con ese fin medio borroso construí este poema como un texto maquinal, anodino, di[vivi]seccionador, al que inyecté la voz de un dispositivo que nos observa y entremezcla datos propios y voces ajenas, literarias o no, relacionadas con el deseo.

Con el deseo masculino.

Todas las voces seleccionadas [parezco darme cuenta hoy] son masculinas.

Estas semanas he pensado en el deseo supuestamente masculino y en el presunto deseo femenino. He pensado. He pensado en otra cosa. He deseado.

Comparo este texto con el que colgué hace unos días, Cruzo un tipo que me. Este último es posterior y, no obstante, de factura más clásica. Sondea muy de lejos el deseo femenino, como otro al que llamé Perversa [basado en las famosas fantasías lésbicas de muchas heterosexuales]. Ninguno de los tres me convence lo suficiente como para no seguir intentándolo [achtung: amenaza].

La verdad es que los tres me parecen basura.

Un apéndice que le sobra al mundo. Nos las arreglamos bien sin poesía? De maravilla. Los únicos que no se las arreglan bien son los propios poetas.

La poesía es un dildo maltrecho que no acaba de ponernos.

Lista de datos observables: humanos

Sujetos a observación. Fantasean con torturas
Haces que quiera amarrarte a una cama y beberme una botella de vino muy despacio mientras te contemplo

Únicos en el reino animal en preguntarse por ellos mismos
¿Por qué tengo que reinar?

Únicos en creerse únicos
Hay otros mundos… pero están en este

Tendencia a vertebrar su médula en torno a otro dorso
Mis pezones toman la forma de tu boca

Tendencia a correr cuando llueve
Corre. Corre. Corre. No dejes de correr

Tendencia a autodestruírse por armonizar con el cosmos
Tendencia a repelerse para hacerse un sitio
Tendencia a culparse de sequías y nebulosas

Graves tentaciones de acoplarse a los demás
Mi dulce, pequeña, lasciva Nora, hice lo que me dijiste, marranita

Graves tentaciones de asimilar y expulsar el mundo mediante palabras
Toda la desdicha de mi vida proviene de las cartas o de la posibilidad de escribirlas

Graves tentaciones de ser invisibles
de hibridarse
de violarse
de mutarse
de untarse de brea y plumas
de estar aquí ahora que ya no están
en este trozo de papel que, con codicia, estarás leyendo
en este otro yo que -qué ironía- poseerás.

Ambición de fabricar vida
Tú fuiste formado lo más perfectamente posible… Pero no para durar

Sujetos a observación. Ambición de ser terrestres.
De quedarse para siempre.
De duplicarse como gotas de agua.
Y de llover sobre esta Tierra con obscenidad.
Glaciales.
Bastardos.
Esclavos de galaxias y de hormonas.

Ellos…
Los que me hacen decir esto a mí…
Los que me estremecen…

2004

 Nota: los textos en cursiva pertenecen a I.Brea, 
X. C. Mejuto, P. Valéry,E. Espinosa, J. Joyce, 
F. Kafka,Tyrell de Blade runner
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