preguntas para un puto abismo

Prescribed paradise, by Jason DeMarte

Quién debajo de ti debajo de mí debajo de ti. Quién observará la lenta corrosión de los aerogeneradores de A Faladoira y el óxido deshuesando los argumentos de los triunfadores. De cualquier época y de un lugar cualquiera. Quién se apoderará del trono de una hoja de papel por un instante. Al dorso de esta página, quién dibujará el croquis de una nave celeste. Quién creerá en el espejismo de la vida escrita en medio del desierto de la viva muerte. La maleza en torno a tus manos, quién la cortará. Quién verá al sol protagonizar  la novela del firmamento, adoptar los gestos de un hongo nuclear y quién, pregunto quién, se volverá carbón junto a este texto y todos aquellos textos, pregunto quién, increíbles. En la mano de quién se fragmentará el último ejemplar de Genji, los ojos de quién serán los últimos en leer a Swift, junto al corazón de quién estallarán las Follas Novas desrevoloteando como una golondrina flechada en pleno vuelo. Quién por sobre ti por sobre mí verá cómo los tallos de hierba engullen lo humano. Digieren lo humano. Eructan lo humano en forma de quién sabe qué fruto o esperma o flor. Con su parsimonia algo macabra fotosintetizan ideas, se injertan en lo inolvidable. Con su torpeza de rama, su ceguera de raíz, socavan una casa abandonada a los pies de una civilización. Quién irá desrepitiendo estas anáforas. Quién neiuq. Descosiendo el aliento vital, puntada a puntada, los televisores, los umbrales, las presas, los cines, las plataformas petrolíferas, los peep-shows, los grandes telescopios punto a punto, despuntando reduciendo a hilachas la magnitud. Quién y luego quién. Y otro quién. Y otro. Quién de entre vosotros, amigos, remotos, quién. Quién  a través de la idiotez se abrirá paso. Quién a pesar de todo su esfuerzo no durará. Quién, difama, quién. Quién di, fama, quién. Quién, pregunto quién, qué posteridad de seda la estrangulará si la vida no se compromete. Quién firmará bulas, certificados, garantías de hibernación en frío, cláusulas de clonación, novelas. Quién deseará no habernos conocido. Quién embrión, quién larva. Quién virus sin vida. Quién bacteria imbécil pero que heredará la tierra. Quién quasar en el confín de todo lo que nos resulta vagamente familiar y conocido. Quién parpadeará ante el nuevo infinito que no sabe de memoria. Quién de entre nosotros parirá la inteligencia que podría cifrar la vida, quién sabe, en un código diminuto, con una ecuación elegante, en un tejido algo absurdo, sobre  un material invisible, a través de lo inimaginado. Y se la llevará de aquí muy lejos de aquí, aquí a quién, pregunto quién, al fondo de este universo que se desenvuelve en tu mano, que ojalá se riese contigo o al menos de ti. Lejos, lejos, más lejanía entre yo y mi verbo, entre tú y tu circunstancia. Lejos de todo, quién se la llevará, vida nuestra, la que conocemos y nos conoce, quién, pregunto quién, de esta lúcida suspensión, lúcido sustento eclipsado por quién.

2009

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