un último paseo por la nieve

Pablo Gallo vuelve con su punch. Este delicioso, postrero, navideño y decúbito supino paseo por la nieve en stop-motion.

Recordé a Robert Walser. Murió así. Después de un paseo por la nieve.

Alguien con una cámara lo inmortalizó muerto. Era Suíza.

Pablo corroboró mis sospechas: se trata de Robert Walser. Dijo.

También me acordé de un anónimo en Stalingrado, de la maléfica reina de las nieves, de la pequeña vendedora de fósforos, de los chapuceros de Fargo, de unos escaladores que, dentro de un sueño de una peli de Kurosawa, encuentran a Yuki Onna y de un sinfín de gente que en la nieve se topó a la desdentada.

Para un día soleado y tranquilo como hoy en el que las leyes de la física funcionan como siempre, los materiales responden según está escrito, el sol abrasa y se convierte lentamente en helio, las nubes se condensan y se desgarran monótonamente, la tierra da vueltas, las mareas se suceden y la vecina de enfrente se pone y se quita albornoces sin sosiego… para un día ni singular ni plural, esta pequeña ventanita animada a la muerte, al lento dejarse ir. A lo glacial.

Esta pequeña ventanita animada

dibujo Robert Walser, de Pablo Gallo

En la música que escogió Pablo, el extrañamente oriental, cabaretero Erik Satie. Otro escurridizo. Malvividor. Otro Walser al piano. En ocasiones firmó como Virginie y se llamaba a sí mismo gimnopediste.

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