le sabes tan sumamente umami

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barra de labios Vermello China. As mulleres comemos pintalabios, como todo o mundo sabe. Esta ten un retrogusto umami


En un ensayo científico [me permito el lujo de no leer apenas novela. Considero de mal gusto que me rayen una vez más con que la vida en pareja es jodida y sin pareja más aún, o no, aliñado todo con cuatro o cinco detalles de la vida cultural del momento. No tengo por qué seguir justificándome]…mmm… retomo y puntualizo: en un libro misceláneo sobre ciencia leo que:

“Se considera que el GMS [glutamato monosódico] intensifica el quinto gusto que se da de forma natural en algunos alimentos (los otros gustos mejor conocidos son: dulce, agrio, amargo, salado). Este quinto sabor se llama en japonés umami y se describía a veces como un gusto salado parecido al de la carne o el caldo.”

Qué revelación. Un misterioso quinto gusto, cuya esencia guarda el denostado glutamato monosódico de la comida china que como a raudales. El secreto mejor guardado de la legendaria longevidad china? De sus enigmáticos sabores a rata frita estilo Pekín y magret de gato callejero con rayas? De su acomplejado pollo y sus violentas salsas?

El secreto de su industria textil de ropa interior de fantasía por 5 euros?

Los japoneses han creado nombres para cosas inauditas, cosas que nosotros tardaríamos tres frases subordinadas en decir. Por ejemplo, relativas al campo de las emociones y los sentimientos provocados por el clima. Supongo que a un oriental le nieva dentro. Y a nosotros nos fascina la máquina quitanieves.

Un japonés dice torpemente “yo”. Se referirá a sí mismo en una despojada tercera persona. Y refutará cualquier halago que le brindes, aunque su obviedad dañe la vista.

Un japonés puede darle extrema importancia a tu grupo sanguíneo. Casi con la ansiedad con la que, en alguna ocasión, un desconocido te sonsaca tu signo del zodíaco confiando en que no seas una caprichosa Libra o una airada Leo.

Un oriental cometerá cientos de rarezas ante nuestros ojos ridículamente rasgados.

Pero sin embargo umami será un significado real para él. Ese quinto gusto que a nosotros todavía nos resulta exótico identificar [y que es familiar como el sabor de la carne, de la proteína en general].

Así que, llegados a este momento estelar de la humanidad, recapitulemos: se conocen 7 maravillas del mundo antiguo [y quieren resucitar el certamen..] y 7 mares y 7 muchas cosas, 6 sentidos [incluímos el sexto por imperativo cinematográfico], 5 sabores al igual que 5 elementos, 4 poderes y 3 tristes tigres que comen trigo y 2 alternativas y 1 vida que se viva una vez.

El umami es el sabor a proteína, al igual que lo dulce revela el carbohidrato, lo salado lo mineral, lo amargo la posibilidad de toxinas y lo agrio, el deterioro. Umami es el tomate, el espárrago y la ternera gallega.

Ahora bien: si las lágrimas son saladas, la orina amarga, la saliva dulce y el semen agrio… qué hay en nosotros que sea umami?

Pueden probar un mordisco de su aterciopelado antebrazo?

Disculpen. He quedado para cenar yogur con un caníbal.

Datos de interés: encaja el umami en la teoría de los potenciadores del sabor de la criatura mecánica? La del sushi con guayaba o las nueces con pan [esta última es un clásico popular, como la del chocolate con un trago de zumo de naranja]?

Comprenden lo que significa que hayamos estado catalogando erróneamente los sabores culinarios durante siglos? Sólo confío en que a Pablo Conejo o a Dani Castaño no se les ocurra una nueva trama de conspiranoia medieval en la que se aúnen sabores y elementos primordiales como eje de varios crímenes sucesivos trufados de cuentecillos pseudotibetanos. Le he puesto una vela a san buda para que quiera alá que no suceda eso.

Los países opulentos sólo hablamos de comida. Los grandes cocineros empiezan a formar nuevas castas de nobleza, como actores, futbolistas o artistillas del mundo.

Somos obesos mentales

BSO: un tema opulento, que tal vez sepa umami: Im Abendrot, el 4º de los 4 últimos lieder de Richard Strauss.

http://www.youtube.com/watch?v=envQ-ZqGQu8

Im Abendrot
Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand,
vom Wandern ruhen wir (beide)
nun überm stillen Land.
Rings sich die Täler neigen,
es dunkelt schon die Luft,
Zwei Lerchen nur noch steigen
nachträumend in den Duft.

Tritt her und lass sie schwirren,
bald ist es Schlafenszeit,
dass wir uns nicht verirren
In dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot,
wie sind wir wandermüde-
ist dies etwa der Tod?

Por supuesto, amo esta pieza.

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