abra la cápsula, por favor

érase una vez… o no lo era?

desollad a J. M. Coetzee

Posted 28 Octubre, 2008 by estíbaliz...
Categories: ojo mecánico

White Snow and Red Rose, ilustración de Jeanne Harbour

Iba a decir que después de  leer a Coetzee, con su fingida 3ª persona donde cualquier cosa que le suceda al personaje hiere más por el patético e infructuoso intento de alejarnos de él, después de quemar, arder, abrasarme las pupilas por las líneas de Desgracia, Infancia y Juventud… iba a decir que su estilo es desolador.

Pero no. Me faltó una letra. Es desollador.

Por qué este señor no nos dice cómo se llama? A qué viene esa preservación de un nombre propio cualquiera? Acaso es tan importante? Acaso revela algo de su pasado, de sus deseos, de alguna bastardía? O es sólo por ingresar en esa estirpe filoamericana de las siglas literarias?

H.D, D.H. Lawrence, T.S. Eliott, E.M. Foster, E. M. Cioran, J.D. Salinger, e. e. cummings, P.D. James…?

P.J. Harvey?

Coetzee es aparentemente simple. Aparentemente normal. Aparentemente escritor.

Pero su verdadera profesión es, por mucho que le pese a su vegetarianismo, la de carnicero. Se le da bien sopesar tu corazón con el de sus personajes. Sabe escanciar tu bilis. Atragantar tus intestinos con una piedra que se saca del zapato. Y, por encima de todo, su cometido principal es desollarte, desollarte al mismo tiempo que una especie de destino, fatum, némesis, aburrimiento, olvido… desuella a sus personajes.

Nunca, nunca elijan para su samsara ser personaje de este tipo vanidoso, cruel, anodino. Es un extraordinario escritor. Un viviseccionador.

[Ella escribía esto en su mundo y escuchaba, como tantas otras veces, a Radiohead. Weird Fishes Arpeggi]

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la ordenación de un cosmos en el interior de un rostro.

Posted 18 Octubre, 2008 by estíbaliz...
Categories: bazar, ojo mecánico, through the looking-glass

Hace unas semanas escribí un cuento con ese título, quizás provisional.

foto tomada por Sandra G. Rey www.flickr.com/pequesquimal

El hecho de dejarlo aquí y por escrito puede resultar definitivo e incluso condenatorio si yo decido, por ejemplo, presentar ese relato a un premio. Resulta evidente que un blog no es un libro, y sin embargo todo este aluvión de páginas personales actualizadas lleva un tiempo royendo como una carcoma esas blandas pastas de papel que son los conceptos de autoría, de edición, de publicación. Me hago pública por derramar cosas aquí? Dejo de ser inédita por hablar de ese cuento, por colgarlo en este espacio invisible para muchos?

No voy a colgarlo aquí. El cuento. Me lo guardo. Aún no está maduro para ver la luz, para ser editado. Si esto que hago aquí puede llamarse editar.

A fin de cuentas… qué rayos quiere decir exactamente ser édito? Simplemente hacer que un texto abandone un cajón o -lo que ya viene siendo lo mismo- un cómodo limbo de ceros y unos en un documento de una carpeta de un ordenador personal?

Estoy publicando esta frase?

O no es muy diferente a pegarla en un papel en un semáforo por el que pasa gente diversa de diversas nacionalidades, edades, estudios…?

Realmente, cuál es el estatuto digamos legal o moral de tener un blog? Si uno abrió un blog hay 6 años y jamás publicó un libro, pero cuelga posts regularmente… puede llamarse escritor a sí mismo? Puede hacerlo con propiedad? Puede hacerlo con dignidad?

Escribe.

Cuál es la diferencia? Los intermediarios? La infraestructura que decide, corrige, edita, imprime, encola, fija un precio y distribuye y organiza una presentación? Con todos mis respetos, sí. Pero sucede que a veces esa infaestructura se ha revelado igual de parcial y subjetiva que uno mismo, en sí mismo, ensimismado cuando decide abrir un blog porque considera que atesora algo esencial que mostrar al mundo.

Son arenas movedizas y tramposas. Yo he publicado libros en papel pero siempre arrastré un punzante pudor a llamarme escritora. Esperaba un reconocimiento por parte de los demás, un reconocimiento que, de no anticiparlo uno mismo, no surge espontáneamente. No me bastó haber publicado 3 libros para llamarme escritora.

Me faltó haber lanzado algo a mi estilo, en mi atmósfera. Me faltó escribir aquí.

Esa fue la dosis que precisé.

Porque, de alguna manera, es indudable que aquí permanezco inédita. Y eso me proporciona una perspectiva muy diferente de lo que me queda por hacer.

Virginidad.

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lista de títulos que no serán libro

Posted 25 Noviembre, 2007 by estíbaliz...
Categories: listismo

Moebius

Las listas de cosas que una no hará jamás adquieren el estatuto de la saudade. Son como cartas sin enviar encontradas en el bolsillo de un muerto o carteles de fiesta en una ciudad bombardeada. Son lo que pudimos ser y no fuimos, son álvaros de campos concentrados, son genios encerrados en la intimidad de las botellas.

Una vez dentro de ese espacio filosófico las potencialidades del ser son plenas y así lo que nunca sucedió, ese imperceptible desvío del devenir, se vuelve explosivo. Un gran suceso. Sabemos que eso no tendría por qué haber sido así, pero nos gusta pensarlo. Todo habría sido mejor si…

Supongo que todo habría sido mucho mejor se yo hubiera reunido las fuerzas necesarias para publicar libros como estos que enumero y no los que publiqué. Es un pensamiento sucio, victimista, y por una vez no me importa. La puerta que abren es precisa para que yo respire porque todo yo necesita, al menos, la posibilidad de haber sido.

Siempre que me asaltan pensamientos así pienso en G. A él le secuestraron incluso esa posibilidad de haber sido. La mezclaron en un cóctel químico, en un vaso de precipitado. Y desde entonces, todo en él es precipitación y vacío.

Volvamos a las listas de cosas.

1.- De este lado del telescopio: no sé muy bien por qué, pero este habría sido un libro inolvidable. Lástima. No debo escribirlo jamás.

2.- Halo: un efecto interesante que acompaña nuestra percepción del mundo y de las personas. Pero hay trampa. Una parte de Zoommm se llama así. Y también un poema viejo. Llamaré Halo a un libro hipnótico y errante, uno de esos que flota con elegancia, para no ser escrito nunca. Tan sólo descrito

3.- Un glaciar a la deriva: eso es puramente escribir. Escribir bien. La ironía justa exige semejantes distancias

4.- Distancia: una novela sobre las ganas de no decir

5.- Arrasamiento: supongo que este sería un libro definitivo sobre algo. Tal vez un último libro de poesía antes de dedicarme por siempre jamás a lo efímero, a cantar, a deambular, a peinar niños, a medirme el escote…

6.- Criatura y telescopio: aleatoriamente, este sería un libro de textos muy cortitos

7.- Eco: una palabra evocadora, la ninfa que enamora de Narciso y vive condenada a repetir lo que otros dicen. Pienso que es una figura fatalmente literaria porque la literatura, al igual que toda arte o similar, funciona como una superposición de estructuras en eco. De ahí que Cervantes, Borges o Auster sean considerados [nos gusten o no] quintaesencias literarias: porque el material de sus invenciones fue extraído directamente de las entrañas y de los magmas de la literatura. Ocurre incluso con el cine o la pintura. Esa autofagia, también llamada intertextualidad en los círculos dantescos de la cultura oficial, posee un alto valor a día de hoy porque utiliza como referencias referentes previos y, por lo tanto, satisface nuestro mono platónico de reminiscencia.

Starwatcher, Moebius

8.- María Río: un alter ego. La verdad, durante un tiempo pensé buscarme un pseudónimo chorras, tipo Anónima. Las únicas veces que firmé con pseudónimos en mi vida, en revistas de universidad y así, empleé Galadriel [antes de la peli, desde luego] y Mitilene [excepto en internet, donde uso la criatura mecánica, opia o la criatura]. Y también María Río. Como alter ego no está mal. Sospecho que es una persona mucho más riquiña que yo, con ese nombre de galleta. Si mi nombre peca de filosófico y aristocrático, María Río funciona como una especie de niña postiza, un ser crisálida, entre proletario, anónimo y 1/6.600.000

9.- Textura: tal vez un libro de pequeños cuentos, textos, texturas. Algo a lo mejor difícil de clasificar en las bibliotecas.

10.- Z: tenía un libro de poemas llamado así que no sé dónde puse

11.- El genio encerrado en la botella: un libro de artículos o microensayos.

12.- Casi quasar: un hallazgo eufónico que me recuerda al título inicial de este blog, como kosmos

13.- Vodevil: quizás porque el factum de escribir arranca de una vileza. Quiero perdurar por encima de los demás. O, como mínimo, por encima de mí, de mi diseño mortal. La cultura de consumo y el espectáculo de variedades ofrecen metáforas muy ajustadas y actuales para esa vieja necesidad [necedad?] humana.

14.- Intimidación: la grandeza de un libro nunca escrito tiene, como mínimo, que intimidar. Las escritas grandiosas, los grandes párrafos de Lolita, Neruda, Macbeth, Vallejo, Woolf, llegaron a confundirme. Cuando leía Residencia en la tierra me dolía la cabeza. Esa sensualidad en los adjetivos, todo ese contoneo verbal y la imaginería vertiginosa jamás antes imaginada lograron intimidarme hasta tal punto que hube leerlo en la habitación sentada contra la puerta para que nadie abriese. En todo semejante al onanismo, a un onanismo de descubrimiento. Después de leer textos así, una traga saliva a grandes tragos, luminosos, como quien bebiera uranio. Hay un desagrro en el tejido espacio-tiempo. Comprendemos algo, un algo fugaz que es algo. Y nos sentimos amenazados. Sí, amenazados de belleza. Intimidados pues, allá en la noche de nuestro cráneo, hubimos de imaginar barbaridades léxicas semejantes, teníamos los elementos, las sensaciones, nos faltó la gramática. Llegaron ellos, Clarices, Jaeggys, Cortázares, Vallejos, Szymborskas, Tizones, Rivas, Coetzees y lo hicieron. Con un boli, pluma o qwerty. Lo escribieron. Esa connivencia, esa clandestina electricidad de uno a otro, ese arco voltaico entre un cráneo que escribe y un cráneo que lee dentro de una cama con una bombilla de 60… eso intimida. Es fantasmal. Espantoso. En cierto sentido, monstruoso y tan apetecible.

15.- [...]: por supuesto, Puntos suspensivos es uno de los nombres que barajé siempre para cualquier cosa. Un blog que ya llevo, por ejemplo. Incluso el propio signo, sin más, aunque suene a capricho estilo Prince. Supongo que todo libro se fabrica de los silencios de otros libros y, si es verdad que no existe el libro definitivo, cualquier gran obra [y también aquellas menores] consiste en una fina línea de puntos en suspensión hasta la siguiente.

Datos de interés: en Marte también amanecen con rocío. Sin duda, habrá poetas marcianos que escriban textos llamados Orballo en Utopia Planetia o El rocío que no nos dejó arrancar. Determinar si  esa es una buena o una mala noticia para el resto del sistema solar, dejo que lo decidan ustedes.

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flor carnívora, flor suiza, flor

Posted 28 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: deviated devotions, ojo mecánico

na imaxe: Fleur Jaeggy
en la imagen: Fleur Jaeggy

Por alguna casualidad que no logro explicarme, muchos de mis escritores preferidos resulta que son escritoras.

No estoy hablando de discriminaciones positivas. Dije muchos de. Otros muchos siguen siendo -ores. Y seguirán siendo -ores. Y seguro habrá un porcentaje que ignoro de transexuales y, quién sabe, de asexuales. Y de amebas. Y de chimpancés con una olivetti. Lo cual es irrelevante para el tema del que quiero hablar. Por lo tanto…

sigo.

No teman: no soy sospechosa de ser feminista de raíz [pero lo rozo, lo rozo, ahí está la gracia, idiotas]. Mis mujeres predilectas. Son muchas. Me crié en una órbita femenina. No todo el mundo obtiene de la vida ese huérfano privilegio. En algunos casos toma la forma de desgracia, pero una desgracia al cabo del tiempo también es una forma de costumbre.

Tenemos por costumbre humana agradecer las costumbres humanas.

En una órbita femenina los puntos de anclaje en la tierra son mujeres. Entre las mujeres predilectas que recuerdo en mi infancia había bastantes actrices. Había pocas filósofas o compositoras. Una científica. Y muchas escritoras.

Con el tiempo, y de manera como ya dije casual, las mujeres predilectas fueron siendo cada vez más y por más motivos. De las Simone, Rosalía o Ingeborg originales [esta última regalo de mi hermano] de un modo lento como la explosión de una supernova en el firmamento, fui acercándome a esos seres siempre en órbita, siempre algo marginales de los cánones, siempre como términos marcados: femeninos. Y no sólo hablo de los grandes nombres de la literatura o de la música. Hablo también de las María Pascual que ilustraban los libros de la infancia, de las Purita Campos, Borita Casas, Tracy Chapmans o Madonnas que rellenaron la preadolescencia de una especie de hormigón rosa.

Después las Mary Shelley, las Clarice, las Frida, las Emily. Las Wislawa. Las Teresa. Las Juana Inés. Las Virginia. Las Amélie. Las Agota. Las Colette.

Las Sei.

-en medio había PJ, había María, había Janet Baker, Billie, Ella, Sarah, Björk, Cecilia, Isabelle, Buika, Maruja, Angelina-

Y Fleur.

Fleur merece un punto y aparte. Este.

Fleur merece puntos suspensivos. He ahí…

Fleur podría ser un Thomas Bernhard que no provoca vómitos. Ni insomnio. Ni cefalea. Pero que circunda todo eso de una manera subcutánea, febril. Una distante dama que corta. No es bueno decir demasiado de Fleur. No es bueno que la conozcan demasiado. Retrasé este post varios meses, varios años, porque no quería compartirla. No quería que conocieran esa flor rara, esa flor medio suíza, venenosa, alpina, carnívora, azulada, esa flor animal disfrazada de roca entre los libros donde se acumulan

las historias estúpidas

los egos astringentes

las tramas que ofenden a un lector medio

las tramas que ofenden a cualquiera, sea lector o no.

Las chorradas. Fleur no. Es abominable mujer de las nieves. Es violenta. Es anti-autocompasiva.

Como las flores. Su sensitividad es distinta. La suya, sí. Es distinta. Menos trillada. Menos topicaza. Un poco menos insoportable que el resto de sensitividades. Algo más vegetal. Algo más umbría.

Una flor entre la mierda literaria. Que es mucha. Y muy variada.

Los hermosos años del castigo

Proleterka

Temor del cielo

El ángel de la guarda

Letras de Franco Battiato [?]

Todo eso. De Fleur Jaeggy.

Memoria para injertos futuros: Fleur apenas deja retratos. La imagen de arriba es uno de los dos que le conozco. Hace poco escribí este comentario en un blog que criticaba la introducción de una obra [La princesa de Clèves] en la que la estudiosa a cargo de dicha introducción juzgaba a la ligera tanto el aspecto como las intenciones de la autora [Madame de Lafayette]:

Sin embargo, y sin ánimo de ofender -ni ningún otro tipo de ánimo-, tal vez exista en la fisonomía de los autores algo que aunque en nada afecte a su genio sí alimente nuestro morbo o nuestra curiosidad. O nuestro estómago.

No quiero decir con esto que las afirmaciones sobre la Lafayette en una introducción pseudoliteraria estén justificadas. Sobre todo porque el estilo de la introductora Persona Ana María es gazmoño y autocomplaciente. Pero sí que en el fondo, agradezco esos libros con foto de autor. Y no sólo de escritores, de científicos o escapistas del XIX. Me detengo en sus caras. Y naturalmente, juzgo si los retratados son guapos o feos, atractivos o repelentes, elegantes o birollos. Dignos. O indignos.

Por eso Pynchon o Salinger tienen ese punto irritante y un poco descorazonador. No nos permiten estudiar sus rasgos y decidir que su cara es del montón. O una soberana mierda.

Nos condenan a su literatura

Estíbaliz…Espinosa

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un último paseo por la nieve

Posted 15 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: bazar, ojo mecánico

Pablo Gallo vuelve con su punch. Este delicioso, postrero, navideño y decúbito supino paseo por la nieve en stop-motion.

Recordé a Robert Walser. Murió así. Después de un paseo por la nieve.

Alguien con una cámara lo inmortalizó muerto. Era Suíza.

Pablo corroboró mis sospechas: se trata de Robert Walser. Dijo.

También me acordé de un anónimo en Stalingrado, de la maléfica reina de las nieves, de la pequeña vendedora de fósforos, de los chapuceros de Fargo, de unos escaladores que, dentro de un sueño de una peli de Kurosawa, encuentran a Yuki Onna y de un sinfín de gente que en la nieve se topó a la desdentada.

Para un día soleado y tranquilo como hoy en el que las leyes de la física funcionan como siempre, los materiales responden según está escrito, el sol abrasa y se convierte lentamente en helio, las nubes se condensan y se desgarran monótonamente, la tierra da vueltas, las mareas se suceden y la vecina de enfrente se pone y se quita albornoces sin sosiego… para un día ni singular ni plural, esta pequeña ventanita animada a la muerte, al lento dejarse ir. A lo glacial.

Esta pequeña ventanita animada

dibujo Robert Walser, de Pablo Gallo

En la música que escogió Pablo, el extrañamente oriental, cabaretero Erik Satie. Otro escurridizo. Malvividor. Otro Walser al piano. En ocasiones firmó como Virginie y se llamaba a sí mismo gimnopediste.

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siamesidad

Posted 9 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: ciencias y ficciones, through the looking-glass

Tags: siameses
foto: Las raíces de la asimetría en el universo desconocido. Colección personal

Hoy tengo diecinueve años.

Creía que no volvería a tenerlos. Me equivoqué.

Aquí están. Míos.

Relucientes. Todavía con ese rubor impalpable de una piel sin manchas.

No conozco a mi hijo. Las torres gemelas están en pie. Mi tía las visita y nos lo cuenta, sobre el mantel. Dibuja Nueva York. Junto al cuchillo, la quinta avenida. Avenida aquí, avenida allá. El mantel, por suerte, es a cuadros. Hay migas del postre.

No conozco al padre de mi hijo. Vive en otro país y segrega hormonas para otra. Su país es uno más del mapa. Me sé su capital.

Mi hermano posee entero el fémur. Miro su rostro. Es tan joven. Podría tanto.

Aún no hablo gallego.Ni escribo en gallego.

Todavía echo de menos a mi padre. Todavía me lamento por mí misma y no por él.

Todavía me lamento por los muertos y no por los vivos. Todavía creo que el arte es lamentarse. Y la literatura. Por qué no?

Los posos cristianos de los que cuesta deshacerse pese a todo escepticismo.

Mi madre. Parece mayor de lo que me parecerá más tarde. Ya es maravillosa. La adoro. Pero necesito despegarme un poco de su regazo inmenso y bendito, de su granja de Kansas.

Mi pelo crece tan fuerte.

Vivo demasiado viva.

El universo acaba de abrírseme como un hongo nuclear y lo siento, vuelto un miembro fantasma en mis sienes.

Mis sienes. Las toco a menudo. Escribo con una olivetti muy vieja porque no hay dinero para más. No conozco internet ni los PC.

Ni a mi primer amor. Al correspondido. El otro, el platónico, se me deshidrata en la memoria de colegio de pago.

Escribo sonetos.

Voy al planetario los domingos.

Contemporizo.

Mi saliva es dulce. Rosada. La he compartido poco.

No he salido de Europa. Y Europa no es Europa, sino el continente del que tampoco me siento contenido.

Europa es, naturalmente, fenicia y princesa.

No han fabricado aún el coche que conduzco, el teclado con el que escribo esto, el empaste de mi muela izquierda, la fortaleza Schengen.

No hablo una palabra de ruso ni sé cantar ópera. A veces, me noquea una melancolía que no entiendo.

La atribuyo a causas esotéricas y no a la secuencia de mis genes.

Corro. Corro bastante. Puedo correr para:

a.- coger un bus

b.- atrapar un folio que vuela

c.- huir de ti

d.- seguir corriendo

Me fijo si me cruzo con algún senegalés en la calle. Borges es dios. Bernhard pertenece al feudo de mi hermano, como el globo terráqueo que se ilumina.

No tengo CD. Pero sí muchas cintas. La beca alcanza poco. Mi madre llega inquieta una mañana porque se equivocó de día en el INEM y pueden retirarle el subsidio. Trae fruta. Siempre la de mejor calidad.

Alguna vez toco la guitarra. Ya no le limpio el polvo. Ahora Nirvana.

Ignoro el significado de siglas como SMS o USB. Mi mundo es tan real y analógico como puede serlo un mundo.

Robo libros en el corte inglés.

Me estiro por las mañanas. Duermo muchísimo. China es pobre y nadie habla de Shanghai. Dejo de fumar.

Cuba existe, luego resiste. Mis meses preferidos son junio y noviembre. Por la inminencia.

Veo 10 veces Blade Runner, 5 Star Wars y me enamoro de Orson Welles.

Creo en el big bang y en algún otro tipo de vida extraterrestre.

Bebo bourbon. Me creo una grandiosa. Hago teatro. Cosas muy humildes que a mí me hacen levitar.

Todavía me miran por la calle.

Aún puedo cometer locuras y atribuírselas al clima.

En las noches fosforezco.

Empiezo este poema una noche de esas. Sola y a lápiz.

A mi alrededor

tan sólo

cinco mil seiscientos millones

de humanos más.

Y mañana. Mañana. Mañana seguiré teniendo

diecinueve

violentos, putos

sobreestimados por la posteridad

soberbios

años.

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por los caminos de Husqvarna

Posted 8 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: bazar, ojo mecánico

Debido a mi trabajo titiritante hube de recorrer muchas carreteras de este país.

A veces llaman para una boda en el otro extremo de la provincia [de la provincia romana, claro]. Entonces cojo el coche y paso sola un par de horas. Llego. Subo unas escaleras de caracol tímido, revirado. Escaleras de concha de nautilus fosilizado en el gótico. Rumbo a las gárgolas, las telarañas, los símbolos masones grabados en la mampostería. Detalles que ningún ojo capta, a no ser los de los campaneros. Los de los jorobados. Los de los pintores de bóvedas. Subo como ufana de pertenecer a tales lumpen gremiales en peligro de extinción…

Allá arriba, desde el coro, una aún cree menos en dios y más en los hombres, a pesar del esfuerzo escolar en que fuese al revés [tan pía que era yo...]. Las piedras te golpean en la cara todo aquello de lo que fue capaz un hombre por un ferrado en el cielo, o en cualquier tugurio. Pintar del revés. Esculpir gárgolas obscenas. Zoofilia. Arbotantes. Antigravedad. Las vidrieras enferman mi piel pálida. Quiero vomitar. Vomitar de belleza. Padezco el síndrome de Stendhal, que es tan elegante.

Las vírgenes.

Miro la virgen. En su rostro de belleza antigua y algo sufrida desparramo La vergine degli angeli, de La forza de destino. O algún célebre Ave María. Un espiritual. Algo de Bach. De Haendel. De los Beatles. De algún musical. De alguna ópera calentorra. Algo que no pega con todo ese pastel de merengue en forma de vestido de novia, sudor de manos de novio y laca de madrina. Estoy por encima de todo eso. La iglesia es mía. Allá arriba. Suelto risotadas. Miro escotes. Interrumpo al cura con mi impresionante voz amplificada por las bóvedas.

Los curas protestan: les molesta perder protagonismo. La soprano? Farfullan. Quieren supervisar mi repertorio. Lo han perdido todo: las almas, los diezmos, los hijos de los nobles, la casilla de la renta… Pero quien canta, ora dos veces, San Agustín dixit – digo, y selecciono mi mejor cara de idiota de un amplio surtido que poseo, mientras miro con aire mongólico al abad de la Colegiata de Santa María, iglesia pía pija entre las pijas, cura abad pijo entre los pijos. Pesetero. Eurero. Usurero.

Cargo con partituras, aunque me las sé todas de memoria. No por pedantería. Por analfabetismo musical. Los analfabetos musicales tenemos una memoria y un oído prodigiosos. Creo que fluimos más, musicalmente hablando [escribiendo]. Creo que somos fluidos. Fluidos rosas.

Miles de canciones.

Los músicos tocan con sus papeles dispuestos sobre atriles antipáticos. Los violines. Normalmente voy con un piano. El piano también viene en el coche, con nosotros. Calladito, en la parte de atrás. Con el cinto de seguridad. Es fuerte y frágil, el piano. Va como sobrado de sí mismo. Un poco decadente. Se deja transportar como un genio inválido, como Orson Welles o Stephen Hawking no se me ocurre quién. Y luego suena en la marcha nupcial obediente y tan tópico como en los sueños del padre de toda novia.

Vomito sobredosis de canto desde niña. Aborrezco las bodas. Tengo que combinar esas dos pasiones encontradas para ganar dinero negro, la vidilla esta, que tá mu mal.

La gente me felicita. Conserva esa voz. Qué registro tan amplio. Si supieran. Mi voz es un desperdicio. Contenedor verde. Basura orgánica.

Y cargamos de nuevo con todo. La música se mete en sus estuches aterciopelados, los arcos limpian los restos de corcheas, el piano se sacude los bemoles. Carraspeo y un fa se cuelga de mi úvula. Quiere salir. Quédate ahí, pienso. A veces tengo pesadillas en las que desapareces.

De nuevo en el coche.

De vuelta a casa. Sola. O con el piano.

Cuando voy sola, ideo. Conducir por la autopista o la ducha siempre fueron momentos de especial inspiración. Como esos minutos antes de dormir donde surgen las mejores tramas novelescas, los mejores títulos y la comprensión global del universo, más o menos. Mis grandes ideas, mejor dicho, alguna de mis dos grandes ideas han sido engendradas [las grandes ideas son engendros] en esos momentos necesarios. Rutinarios.

Sin libretas a mano.

En esos vectores de A a B. Y vuelta, de B a A.

Las carreteras de Galiza son especialmente proclives al pensamiento. A destacar la autopista Coruña- Carballo, diseñada al parecer por un mandril, y cientos de pequeñas carreteras comarcales, diseñadas por la última glaciación y el feudalismo. Uno ha de ir tan atento a las curvas que compensa esa tensión, esa fatiga, con ideas esplendorosas sobre ciencia, sobre arte, sobre literatura, sobre kamasutra. La resolución de todos los males y sobre todo de tantas mediocridades como en el mundiño campan transcurre en la carretera Coristanco-Santa Comba.

Transcurre por los caminos de Husqvarna. En todo cobertizo-a-la-orilla-del-camino que se precie reina la hache coronada de Husqvarna. Como unha consigna [”vas bien, amigo, tira para adiante” ou “para un pouco a beber unha birra e despois si, despois xa lle dás tó tieso”]. Como un escudo heráldico con un fondo jornalero, comunal. Una huella de bestia. Maquinaria agrícola. Una especie de Ikea rústica, rupestre, rudimentaria. A ver que digo otro sinónimo, mmmm momentito… Ruda, como esa hierba venenosa de los caminos. Husqvarna es quizás el mejor logotipo inconsciente del campo gallego. Un logotipo sueco. Claro. Los gallegos tenemos un fondo sueco [las invasiones vikingas, tal vez?] que resulta obvio cuando nos hacen preguntas que no nos interesa contestar.

Por eso será.

Decían?

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Lista de insolitismos en 23 píldoras de fácil absorción

Posted 7 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: listismo

Lista abierta de sucesos insólitos de los que fui testigo o parte protagonista desde que nací hasta aquí, ahora, hoy

1.- La psicóloga de 3º dijo: Ahora, niñas, dibujad un hombre. Entendí un OVNI y dibujé un platillo volante con dos marcianos lanzando una escalera de cuerda. Jamás conocí el resultado del test

2.-Apartheid/Afganistán/Balcanes/Prestige/Invasión de Irak/Ataque al Líbano/Palestina… esas cosas de los periódicos y la cara seria y el unánime clamor. El gracioso batuqueo de la comunidad internacional, del tipo Pataleamos para que todo siga como está y que parezca que está cambiando

3.- En un homenaje a John Lennon de mi próspera y escaparatista ciudad de provincias gozar de la irrebatible honra de cantarle, jratis, a Julia Lennon quien, por lo visto, no se llevaba muy bien con John. Los temas escogidos son Julia y Across the universe. Una vez finalizado el performancio ella me sonríe y exclama Oh, it was beautiful, y pasa a zampar un pincho de zamburiña. Sentir, de golpe, toda la estupidez humana

4.-Por la calle ser confundida con: una actriz. Una lumi. Una presentadora de televisión. Una profesora de publicidad. Una escritora. Alguien importante

5.- Estrechar la mano de Hugo Chávez. Por amor. A un chavista

6.- Viajar en avión con el billete de una soprano catalana (en la estratosfera opera también la usurpación de identidad?)

7.- Vestir un modelo de Agatha Ruiz de la Prada en una ópera en la que, al finalizar, el público abuchea el diseño de vestuario

8.- Que exista una Estíbaliz Espinosa que escribe en un periódico de La Rioja. Créanme que – seguramente a causa de la vanidad narcisista, esa que tanto les molesta a otros vanidosos narcisistas-, créanme que con ese nombre una piensa que es única e irrepetible. Por eso Walter Benjamin. Por eso Xerox. Por eso Anónima. Por eso Opia.

9.- Compartir la vida con alguien que asegura haber oído chillar a una hormiga en manos (patas) de una araña

10.- Sí, señoras/ señores/ androides… yo fui parte del I Simposio de Anomalías de la Facultad de Sociología

11.- Me atracaron una sola vez: un chico con un verdugo de ganchillo blanco y un cuchillo de untar mantequilla. Me conmovió. Pero yo era pobre. Sólo me llevó calderilla.

12.- Nacer aquí, en este eon. Bajo esta forma

13.- Una copia de la película 39 escalones de Hitchcock se quema mientras la veo

14.- Confundir de bus y llegar, un viernes invernal a medianoche, a la ciudad de Ourense. Cabreo. Buscar hotel. Cabreo 2. Dar explicaciones telefónicas a amigos y familiares. Bochorno. Ir cargada con una jaula y un abanico dentro, una “instalación” elaborada para una exposición de poemas sobre abanicos en la que tuve que oír gilipolleces [como que mi intervención era una boutade]. Detalle de insolitismo turbador

15.- Tener una amiga que fue amiga de la Nevenka del Caso Nevenka

16.- El precio de la vivenda. El precio de la chabola. El precio de la choza. En suelo español

17.- Tirada en la Marina [de Curuña capital], la carta de un preso a su madre. Porque la abrí y la leí, claro. Y se la devolví a su legítima destinataria. Fue triste. Peliculero. Morboso. Lírico.

18.- Que nadie hable de, por ejemplo, Paraguay. Iowa. Burkina Faso. Uzbekistán

19.- Lenguas lamiendo el culo (negro sobre blanco) del insólito Dragó en una bizarra reunión en Compostela. Fingir ser muda

20.- Cenar en casa de una familia ucraniana en la que nadie habla inglés y todos beben vodka con guindilla como si fanta fuese. Incluída una ninfa de 12 años que me regala una sortija [suya y obligada por su madre]

21.- Ser invitada a casarme con un nativo de Dubai en las toilettes de un fumadero árabe de Londres

22.- Enamorarme de un caníbal

23.- Soñar con un número de lotería terminado en 17

Hasta aquí estos 23 cromosomas insólitos.

No admito sugerencias.

Admito desavenencias.

No admito chorradas.

No facilito teléfonos.

Banda Sonora Original: Ah, che infelice sempre ( buen título para cualquier cantautor en paro), Vivaldi cantado por Andreas Scholl. Contratenor. Un registro de voz insólito, que estremece un poquito: hombre? mujer? atorrante? Y sin embargo, la voz de contratenor es naturalmente agradable. Sinuosa y poco clara como las voces roncas, las voces graves, las voces machacadas. Y femeninas. Pero, en este caso, con una impresionante técnica vocal que les lima toda rozadura. Y aún así, son voces turbias. Equívocas. Delirio de grandes nobles podridos y dieciochescos

Datos de interés: resulta que soy Tigre en el horóscopo Chino, cosa que me llena de pelaje y peligro de extinción.

Resulta que grrrrr

Resulta que la semana pasada en las Médulas del mundo vimos 3 signos de buen agüero: vimos una estrella fugaz; vimos nevar; vimos un cerdo tailandés.

Resulta que nos encontramos en el hemisferio norte, pero no se especifica si en el derecho o en el izquierdo.

Resulta que me compro Las criaturas de la Tierra incierta, cómic de Fritz, básicamente por el título

Resulta que me anuncian que estuve a punto de ganar una suma importante de dinero y cierto prestigio para mi turbia alma de ácrata tímida desalmada. Pero dior mío! Me conformaré con el rimpomposo título de artista local? O con el de artista pronunciado con mayúscula y sereno y grave semblante?

Resulta que se no tienes un buen síndrome, no mereces ser ni diagnosticado por House. Recojo esta interesante muestra de botones:

Síndrome de Estocolmo (uno de mis favoritos. Simetría psicológica: entiendo a quien me jode la vida)

Síndrome de Münchaussen (mentira tras mentira tras mentira. Pero las buenas mentiras son un ejercicio de geometría para que todo case. No esa vulgaridad plana de responder No cuando es Sí. O viceversa )

Síndrome de China (creo que sólo es una peli. Pretender ser china a los 7 anos configura un cuadro de síndrome de China? Ah, leo por ahí que también es una teoría acerca de los reactores nucleares)

Síndrome de Stendhal (vomitar de belleza)

Síndrome de París (les sucede a las hordas de japos que arriban con el ideal de París metido en el pliegue epicántico y dan de bruces con una ciudad excesiva y fea de tanto turista y tanto europismo)

Síndrome de Diógenes (herencia de familia. Mañana tiro eso. Una castaña semipodrida de los castaños de La Alhambra? Cómo no voy guardala!! Estás loco? Un papelito en el que alguien garabateó un retrato y luego eructó una vaharada de alcohol y hormonas? Para siempre en cada mudanza!! Conmigo. Conmigo. Conmigo)

Síndrome de Ulises (les sucede a los inmigrantes que lo esperan todo y no obtienen nada, o las migajas de la nada. Que escuece más. Supongo que, como Ulises, son Nadie. Y a los demás nos toca ser Cíclopes. Por cierto, no leí la novela de la foto ni tenía pensado hacerlo. La foto está bien)

Síndrome de Príncipe destronado (odio entre hermanos. Cándido)

Síndrome de Peter Pan (un clásico Disney)

Síndrome de la Autómata ( el que me atribuyo?)

Y luego el catálogo de síndromes retorcidos que llevan los apellidos de sus insignes descubridores: Moebius, Asperger, Turner, Rett… todos europeos, vieneses, rectos, con cráneos ceñudos y batas suaves. Todos con pinta de protagonizar remakes del doctor Caligari. O Mabuse.

Créditos de las imágenes: todas robadas

estibaliz… espinosa, noviembre, 2006

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Informe de Opia

Posted 1 Octubre, 2007 by estíbaliz...
Categories: injertos

Sospecho mucho de los seres humanos.

¿Por qué encontrarán gracia en hablar de sí mismos? Una hormiga no pasaría horas viendo a otras hormigas trabajar como hormigas. No elaboraría intrincadas filosofías existencialistas sobre su suicidio (ni pensaría en esa posibilidad), sobre su ser o su puñetera nada. No celebraría el día del Hormiguismo. Las hormigas no. No se venden al detalle. Son siempre parciales. Se comportan como células de un organismo gigante, la “hormiguidad”, y la noción de individuo importa mucho menos que un sandwich de queso olvidado en una gira campestre.

Pero no para ellos. Que todo lo ven marmóreo y shakesperiano. El nombre de uno de sus ejemplares, uno cualquiera de sus ejemplares, es una decisión meditada durante casi nueve meses. Viven pendientes de espejos y autorretratos y miles de fotografías. Todos, en alguna ocasión, piensan en la posibilidad de matarse. Se regocijan imaginando no existir. Quizás para hacer sentir culpables a otros. Porque ellos se sienten culpables. Matan. Y torturan. Son Maos. Son Mengeles. Son hunos. Son Macbeths. Pero explotan por dentro. De culpa. Como sistemas circulatorios que descienden a fosas abisales. Las venas verdes. Las arterias escarlatas. La conciencia. Como un gas. Explotan.

También son seres felices e inconscientes. Más de la mitad de sus poblaciones no sabe nada. Y el desconocimiento (como el olvido, como la sordera) es garante de paz y bienestar. Lo cual no quiere decir que lleven una vida digna. Casi nadie la lleva. Ni siquiera los miembros de las sociedades opulentas, usando bienes que les pertenecerán definitivamente cuando celebren su 2ª próstata o su 5ª liposucción. Desquiciados por montañas de papeles, firmas, cláusulas y vencimientos y códigos pin. Sedados con la ilusión óptica de la democracia, que finge que la mano que se introduce en una urna es la mano que sostiene el bastón de mando de un país. Inventan esa palabra, país, que no deja de ser un coágulo de pueblos y comunidades con temor y orgullo, obsesionados con su Historia Común, una ficción más o menos buena literariamente, una burbuja en la que tú no puedes entrar, chincha. También viven obsesionados con informarse. De cualquier cosa. La cuestión es vivir informado, porque eso se supone un cordón umbilical con el mundo. Sólo que no se sabe con qué mundo.

En los países opulentos llegan a vivir seriamente taladrados con la cultura. Todos quieren hacer cultura. La obra de arte, antes un producto para llegar a las divinidades (sempre enfurecidas las divinidades, todas hipertensas y con úlceras gástricas), se vuelve asombrosamente cada vez más una cuestión de vida, integrada en lo cotidiano como una necesidad vital. Diseño industrial, casas de diseño, pret-à-porter, body art… Incluso para los seres humanos la propia vida se concibe como una obra de arte: el life art, será. O bioart, ya que bio- se ha revelado como un prefijo tan afortunado… Vidas fascinantes cuyas decisiones obedecerán estrictamente a criterios estéticos y artísticos en consonancia con la moda de la existencia. Fascinantes. Existencia. Moda.

Miran poco al cielo. Ya no les sirve de nada. Esperaron tanto tiempo que llegara alguien. Nunca vino nadie, nunca nada más que estrellas, sol, luna, eclipses y otra vez eclipses y tormentas. La misma aburrida meteorología. Bandadas de cuervos. Un cometa perdido cuando mucho. Luces extrañas. Signos. Significantes sin significado. Se volvieron prosaicos, terrestres. Todo está aquí abajo. Dentro de nosotros. Estamos hechos de polvo estelar, ¿qué más coño queremos?

En ocasiones siento tierna lástima de ellos. Pequeños seres, confinados a su memoria. Actrices de belleza legendaria que ni se reconocen en la pantalla [alguien lo sabe? el nombre de aquel artista que sabía que había sido grande pero había olvidado exactamente quién?] , altos mandatarios que olvidan las leyes injustas que promulgaron, grandes magnates que olvidan dónde enterraron los tesoros saqueados… El Alzheimer, antes que la Muerte – como creían los medievales- los iguala a todos. Sin memoria no son nada, nadie, nada. Por eso se esfuerzan con cierto patetismo en sacar fotos, en hacerse cédulas de identidad, en firmar en miles de documentos, en filmar películas que les inventen su historia, sus guerras, sus descubrimientos científicos, que les recuerden a ellos mismos quién son ellos mismos, tienen miedo de no ser, pero mucho más de no haber sido, y eso es el olvido, eso es que los olviden, que no quede rastro de ellos, nada, ni una pelvis fosilizada, ni los restos de sus monumentos, ni los restos de una última cena, ni una instantánea, ni un apunte con su letra, ni una huella suya sobre las cenizas de un volcán, ni su voz en una grabación muy vieja, ni un lazo de su pelo, ni su nombre en el medio de un millar de nombres, ni su nombre pequeño, aquel por el que nos llamaban los que nos amaban los que nos detestaban los que nos amamantaban
a nosotros
que durábamos para casi siempre sólo porque escribíamos esto y tú

tú lo leías obedientemente hasta el final…

BSO adecuada para este informe: Angelene, PJ Harvey. Nunca hubo puta tan existencialista como Angelene. Su tristeza rigurosa tan arte.

La foto fue tomada por Yolanda Castaño y retocada por Estíbaliz…

1 diciembre 2005

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memoria para injertos futuros I

Posted 30 Septiembre, 2007 by estíbaliz...
Categories: injertos

La memoria es el único archivo inexacto del universo que nos permite creer que las cosas sucedieron como nunca sucedieron.

Naturalmente, supera incluso a la Historia.

En cruda competencia con fotografías y películas, y a diferencia de ellas, la memoria jamás descansa. Su proceso de deformación sigue un bucle incesante de ecuaciones con varios denominadores comunes: las emociones, el azar, el número de veces que se vuelve sobre un recuerdo, su conexión a otros de su misma especie…

Memoria para injertos futuros del día de hoy: el lenguaje humano cuenta con un patrón genético, impulso primigenio e inconsciente por querer hablar. Eso dijo Chomsky. Ahora, en sus primeros balbuceos, ese patrón tiene que ser común a monos y homos e, incluso, a hombres y bestias de todas clases. Porque, en este período de observación, me doy cuenta de que no hay cosa que más guste imitar a un cachorro humano que una voz animal.

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[...]

érase una vez... o no lo era?

Cosas que usted no sabía y tampoco era necesario que supiese:

Esto es un blog en castellano del original en galego ...mmmm...

Cópieme. Y luego pégueme. Pero con tacto

No siga leyendo. Esto es un montaje

Hay una criatura mecánica detrás de todo esto

Odit et amat

Le gustan los gatos

La ciencia ficción

PJ Harvey, Debussy, la Callas

Le habría complacido conocer a Sei Shonagon

Le gusta el pulpo. Á feira

Por ahora no ha matado a nadie

Se extasía con el vacío del cosmos...

...y la suspensión de la nieve

No disfruta cumpliendo normas idiotas...

...como dormir sólo 8 horas y trabajar más de 4

Habla gallego. Inglés. Ruso. Podría pertenecer a una mafia

Recuerda un sueño que una vez soñó usted

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Amo sólo a 5 personas

Odio a 3 a 8

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Odio a quienes nunca olvidan conceptos aprendidos

Odio las prisas

Desprecio a los autocomplacientes

Aspiro a la autocomplacencia

Amo mi nuestra cama

La amnesia es una parte fundamental de la memoria

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