En el colegio, las pálidas y reconcentradas éramos las más firmes candidatas a ser mártires.
En la guardería, el último año: me fascina una niña nueva que se ha sentado en mi sitio. Cuando una tiene cuatro años, cada sitio es un sitial. Esa usurpación tan natural del fetiche propio tuvo como consecuencia inmediata enamorarme [...]


