enigma [lo inminente]
Una ventana se abre
Una, dos. Pasan a ser incontables
Una mujer y una niña corren atravesando la calle
La parada de taxis se vacía
Una ventana se cierra
Se escucha el chillido de las cuerdas del patio
Un hombre se detiene en la esquina, en postura oferente
Las gaviotas chirrían más de lo admisible en ellas
En las redacciones de los periódicos aguardan con los dedos tensos sobre el teclado
En los centros meteorológicos ya lo sabían. Toman café
Alguien instala un trípode junto a una ventana
Diez segundos más tarde, una cámara de fotos
En las ventanas bajas refunfuñan viejas en bata
En las ventanas altas curiosean parejas jóvenes de muslos graníticos por subir cinco pisos y hacer el amor cinco veces por semana
El borracho eructa. Escudriña. Canturrea
El ciego suspira
El sordo insiste
Un chaval corre a anotar en un diario
Casi todos nosotros contamos mentalmente entre el resplandor y el estruendo
Catorce paraguas son abiertos al mismo tiempo
Una mano sale con la palma extendida por una rendija
Las nubes se apresuran
La luna se inmola
Un gato sonríe envuelto en su capullo de caricias
Un bebé se despierta llorando
Un ordenador se reinicia
Un hombre deja la cucharada de sopa a medio camino de la boca
Dos amantes dejan lo que estaban haciendo para después
Un orgasmo es interrumpido y amplificado
Una mujer que duerme en la calle es aplastada por un viento rígido
Alguien que ve la tele solo, se siente solo
Alguien que mascaba una decisión importante, la olvida
Alguien que estaba en el baño, aprovecha
Un coche no arranca en el medio de un cementerio de zombies
El lince ibérico detiene por un instante su proceso de extinción
Andrómeda sigue aproximándose y parece más cercana
El petróleo lamenta la codicia humana
Las rocas aguardan ser hendidas como un olmo seco
Los cactus entreabren los labios
La planta de mi salón se estira discretamente
Los icebergs deambulan iluminándose
Un vendedor africano sueña que no es vendedor, pero sí africano
El agua embotellada en la nevera se encoge de miedo
Una segunda mujer corre atravesando la escena
Titán… Titán sigue siendo Titán
Tres mil cuatrocientos paraguas se abren en un mismo clic con un ligero eco
Una cama intenta esconderse bajo su dueño
El dueño fue más rápido
Un pájaro perdido atraviesa la escena 1, exterior noche
Los cuadros son tentados de bajar de las paredes y vivir una nueva vida desparramados por el suelo
Los utensilios de cocina tintinean en el aparador
La corriente eléctrica titubea
Los cristales de las ventanas bailan en la punta del pie
La corriente eléctrica es seducida
Todos miramos al cielo pero no al mismo tiempo
Apago la luz y permanezco en silencio en el mundo
Tempesteada

6 Septiembre, 2007 at 11:56 am
La luz del relámpago ilumina estroboscópicamente una habitación de motel de West Hollywood en la que ¡¿Brian de Palma!? es sorprendido intentado eliminar secretamente la última copia existente del Acorazado Potenkim, gravemente trastornado por las constantes e insidiosas acusaciones de plagio por el montaje de la escena del carrito que cae por la escalinata…
Gran post, intempestivo quizás, pero tempestuoso
(que me recordó espontáneamente las escenas de…)
7 Septiembre, 2007 at 12:22 am
Inminente consecución de ventanas abiertas.
Saludos!
11 Septiembre, 2007 at 11:30 pm
Bruno: las escenas de…? De qué? Mmmm. De algo de Brian de Palma? De la ventana indiscreta? De La Tempestad?
Dígame: estoy en ascuas estroboscópicas.
La alucinación del motel de West Hollywood es real o producto de un rayo sobre el teclado?
Viva el intempestivismo
12 Septiembre, 2007 at 11:57 pm
Sí, hombre, la supermítica escena de Los Intocables de Elliot Ness, de, efectivamente, Brian de Palma. La escena en la que Ness -Kevin Costner- y sus aguerridos muchachos capturan, en una emboscada perfectamente tramada y eso, al contable de Al Capone en la estación de tren, y que está montada como la no menos célebre y famosa escena de la escalinata del Acorazado Potenkim, de Einsenstein…
La cosa es que tu post me recordó a estas dos escenas, porque tiene esa misma estructura, como de puzzle “omnisciente” y en crescendo, o algo por el estilo. Al pobre Brian de Palma le llovieron demoledoras críticas por “plagio” y el hombre trató de defenderse como pudo pretextando haberle hecho un homenaje a ese pionero inmortal del cine y bla bla bla… (aunque ahora mismo estoy dudando si esto es cierto o me lo he inventado todo… los implantes, ya sabes…)
En cualquier caso, sea como fuere, cuando lo estaba leyendo se me vino espontáneamente la imagen -morbosa y truculenta- del pobre de De Palma pillado in fraganti por el relámpago de tu historia, como en una especie de maldición “metanarrativa”, tratando de deshacerse de la última prueba incriminatoria de la película que habría destruido su reputación, y que le habría atormentando y obsesionado hasta el borde mismo de la locura (probablemente como venganza inconsciente por el plastazo éste de La Dalia Negra, también suya, que me tuve que tragar -nunca mejor dicho- una noche insomne de éstas… ni aún con Scarlett pude digerirla, vamos -por cierto, de ahí la ambientación en West Hollywood y también la atmósfera truculenta de cine negro de mi “flash” estroboscópico).
Vamos, que quise “metaliaros” a los tres…
En fin, la cosa hubiera tenido su gracia si lo hubieras pillado a la primera, pero si no la has visto, pues nada… Qué mal… Si es que los chistes… malo cuando los tienes que explicar…
13 Septiembre, 2007 at 1:19 am
Bueno, vi El Acorazado Potemkin y vi la escena de Los Intocables aunque no la peli entera. No sé si vale porque el chiste estaba como pillado por los pelos.
Gracias por comparar el post con esas dos pelis, hombre. Lo de la escena en el motel con De Palma atribulado por plagio y con un tercero que dices [supongo que Eisenstein revivido a lo Frankenstein] me parece terrible. No sé qué haría yo en un motel con semejantes tipos. De qué íbamos a hablar. Qué cenaríamos.
Pero vaya, el rayo que ilumina la habitación del motel y la cara de De Palma destruyendo las escenas del cochecito de El Acorazado me resulta de las imágenes más frikis que he oído nunca. Digno de algún capítulo Halloween de Los Simpson.
No vi la Dalia Negra.
De Palma llega a la categoría de director maldito o se queda en coñazo? Por que siempre lo acusan de plagio? De Hitchcock, de Eisenstein… Me cae simpático De Palma, hombre.
Lo cual no quiere decir que vaya a ver sus pelis.
13 Septiembre, 2007 at 12:13 pm
No, no vale tirar de los pelos. Ni arañar, ni morder. Meter el dedo en el ojo… depende de en qué ojo ;P
De nada por la comparación, mujer, al pan pan y al vino vino. Pero yo sí que te imagino con estos dos una habitación de motel rodando plano tras plano toda la noche, tú fetichizándolos a ellos, y ellos fetichizándote a tí. Evidentemente, os cenaríais. A mí no me la das, “caribeña”.
Sí, es cierto, la escenita del rayo es puro Halloween simpsoniano. Y eso que no veo casi nunca los Simpson, Maggie.
A De Palma sólo le redime El Precio del Poder (Scarface), y, principalmente, por Pacino. El resto es, efectivamente, un “maldito coñazo”.
Lo cual no quiere decir que no vaya a ver sus pelis.
19 Septiembre, 2007 at 9:32 pm
Fuiste avistado el 17 de septiembre sobre las 8 de la tarde cruzando por Hércules [mercado de]
Por Hércules!
20 Septiembre, 2007 at 2:06 pm
¿El mercado de Hércules? Jamás lo he conocido, por Hera! ¿Plaza de Montealto, tal vez?